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Cómo Cambiar Mis Hábitos Fácilmente: Entendiendo Los Hábitos.

Para algunos, los hábitos es aquel desconocido del que no son conscientes. Para otros, los hábitos son una parte fundamental de sus vidas. Los primeros acaban siendo comidos por sus hábitos de mala calidad, mientras que los segundos son capaces de crear hábitos que les impulsen hacia delante.

En este artículo diseccionaremos los hábitos, hasta convertirlos en piezas fáciles de encajar. Seremos capaces de construir unos hábitos de hierro. Estos, nos ayudarán a ir hacia delante en nuestra vida.

Photo by Josh Riemer on Unsplash

Lo primero que tienes que saber es que un hábito tiene la capacidad de destruirte o de elevarte. Tú decides. Hay personas que no son conscientes de que los hábitos les están quitando sus sueños, y por tanto, no hacen nada para remediarlo. Son “víctimas”. Tú que estás leyendo estas palabras, eres consciente de que los hábitos son una parte fundamental de nuestra vida y quieres aprender a controlarlos a tu favor.

¿Qué son los hábitos?

Menuda pregunta más estúpida. Todo el mundo sabe lo que son los hábitos. El problema es que muy poca gente se para a diseccionarlos para ver qué se encuentran. Primero, a los hábitos podemos llamarles también costumbres, condicionamientos, patrones, etc.

Cuando adquirimos un hábito lo adquirimos a través de la repetición. Pondré el ejemplo de fumar. Tú empiezas a fumar tabaco. Al principio, te fumas uno, luego otro, luego dos más. Empiezas a coger el “hábito” de encenderte un cigarro en ciertos momentos del día, con ciertas personas, delante de ciertos sitios e incluso antes de hacer cualquier actividad. Sin duda, el fumar es un hábito.

Como hemos podido ver, el hábito no se adquiere la primera vez que lo hacemos. Es la repetición lo que hace que acabemos adquiriendo ese hábito. Como sabes, los hábitos pueden ser positivos o negativos. O te impulsan hacia arriba o te tiran para abajo.

¿Cómo se instalan los hábitos en el cerebro?

Cuando hacemos una actividad por primera vez, creamos conexiones neuronales en nuestro cerebro. Si la actividad que hacemos nos resulta placentera, crearemos reacciones químicas y conexiones neuronales, diciéndole a nuestro cerebro que esa actividad nos estimula.

La repetición de esta actividad va reforzando las conexiones neuronales que se habían formado anteriormente, haciéndolas más y más fuertes. Al hacerse más fuertes, tu cerebro ya está más acostumbrado a repetir esa acción o actividad. Al estar más acostumbrado, te resultará más fácil y más cómodo repetir la acción un indeterminado número de veces. Incluso esa actividad podrá convertirse en una parte automática de ti. Lo acabarás haciendo sin darte ni cuenta. Encenderás ese cigarro sin apenas haberte dado cuenta.

A veces resulta muy difícil romper o reemplazar un hábito porque las conexiones neuronales que se han creado son fortísimas. Para nosotros, hacer ese hábito nos resulta algo normal a lo que estamos acostumbrados. El querer cambiar ese hábito supondrá romper esas conexiones neuronales, y a nuestro cerebro, no le va a gustar mucho.

Entendiendo Un Hábito por dentro:

Para poder cambiar un hábito es necesario entender su secuencia o estructura.

Primero, encontramos el estímulo. Cuando nos iniciamos en un hábito, sentimos un estímulo que invoca el pensamiento de llevar a cabo ese hábito. Podemos pasar en frente de una tienda que nos recuerde al hábito, ver a personas que hagan más de lo mismo o simplemente poner una canción que nos recuerden al hábito.

Segundo, encontramos el comportamiento. Ese hábito invoca una parte de ti a la cual te sientes adicto. La personalidad que tienes en el momento de llevar a cabo ese hábito te es placentera de una manera u otra, la cosa es que disfrutas haciéndolo. Lo cual nos lleva al tercer elemento de la estructura de un hábito.

Por último, encontramos la recompensa. Cualquier hábito que hagamos, es un hábito por la recompensa que nos produce llevarlo a cabo. Piensa ahora mismo en cualquier hábito que hayas adoptado, ya sea positivo o negativo. Quiero que ahora pienses en la recompensa que te produce ese hábito. Es por esta recompensa, que libera dopamina en nuestro cerebro, que seguimos llevando a cabo el hábito.

El ser humano es adicto a esa dopamina a corto plazo que producen ciertas actividades. Por eso es tan difícil decirnos que no hagamos ese hábito. Nuestro cerebro disfruta con la recompensa fácil y a corto plazo que nos produce ese hábito. Hemos hablado antes de esto, pero pensar a largo plazo te ayudará en gran medida ante estas situaciones.

¿Cómo paro el hábito?

Esto es muy sencillo. Si que es verdad que es más fácil decirlo que hacerlo. En futuros artículos, iremos más a fondo y profundizaremos más sobre el tema, debido a su gran poder en nuestras vidas.

La clave para interrumpir cualquier hábito o dejar de llevarlo a cabo es identificar la secuencia que produce ese hábito. Tienes que ser consciente de cuando sientas el estímulo que invoca el pensamiento de llevar a cabo ese hábito. Tienes que darte cuenta del comportamiento o personalidad adictivos que adoptas cuando llevas a cabo ese hábito. Y por último, tienes que darte cuenta de la recompensa que te produce ese hábito. El primer paso es darse cuenta de esta secuencia. Todos los hábitos operan bajo esta misma secuencia o patrón.

La clave para ponerle fin a cualquier hábito es interrumpir esta secuencia. Sí, como lo has oído. Debes interrumpir la secuencia de ese hábito para así ponerle fin y reemplazarlo por un hábito mucho más constructivo.

Puedes interrumpir la secuencia en la parte del estímulo. Puedes interrumpir la secuencia en la parte del comportamiento. O puedes también interrumpir la secuencia en la parte de la recompensa.

Si quieres intervenir en la parte del estímulo, tendrás que saber qué causa ese estímulo y tratar de evitarlos o cambiarlos por otra clase de estímulos. Lo más fácil para hacer esto es condicionar el entorno para que te favorezca. Por tu entorno me refiero a las cosas que tienes a tu alrededor y a las personas. Si quieres comer sano, trata de poner en primera fila de la nevera las verduras, las frutas y los productos saludables. A eso me refiero.

Si quieres intervenir en la secuencia en la parte del comportamiento, trata de incorporar otro hábito nuevo que te produzca un comportamiento que te sea favorable emocionalmente y con el que te sientas bien contigo mismo. Si morderte las uñas es el hábito que quieres cambiar, identifica el comportamiento que adoptas cuando estás llevando a cabo ese hábito. Identifícalo, para darte cuenta que cuando vuelva a aparecer, podrás evitarlo.

Como bien sabes, los hábitos producen recompensas. Si fumarte unos cigarros te produce una cierta recompensa, trata de cambiar ese hábito por otro que te produzca un efecto y una recompensa que te impulse hacia arriba. Busca recompensas en cosas que te vayan a impulsar hacia arriba y que no vayan a destruirte.

2 Trucos para terminar:

La Percepción Es Clave:

La percepción que tienes sobre las cosas es algo clave. Cuando repites un hábito, se acaba convirtiendo en parte de ti. Es como cuando un chicle se te pega al zapato. Te volveré a poner el ejemplo de fumar. Un fumador piensa que ese cigarro que se fuma le relaja, que es un placer de la vida y se ha creado ciertos rituales alrededor del fumar. Esta es la percepción que puede tener un fumador de ese hábito.

Puede haber otro fumador que decide dejar de fumar por la percepción que le da al hábito. Este fumador que ha conseguido dejar de fumar empezó a tener una percepción completamente opuesta a la del primer fumador. Empezó a pensar que con cada calada de ese cigarro, le iban quedando menos y menos años de vida. Esto hizo que acabase dejándolo.

Por eso, es fundamental la percepción que le das a los hábitos que llevas a cabo. Si quieres dejar de beber tanto café, piensa en las desventajas de beber mucho café. Sustituye el beber café por beber un vaso de agua. Al hacer esto, si cambias la percepción, y piensas que beber agua te hidrata y te llena de vida, mientras que el café hace que aumente tu presión arterial, entonces tendrás más probabilidades de sustituir el hábito.

La Repetición:

¿Sabes cómo se forma un hábito por primera vez?

La respuesta es a través de la repetición.

¿Cómo crees que se sustituye un hábito?

La respuesta es también a través de la repetición.

Por tanto, si quieres cambiar un hábito, tendrás que reemplazarlo por otro que te empuje hacia arriba a través de la repetición. Hasta que este hábito acabe convirtiéndose en una parte de ti que te será de gran ayuda.

Al principio, te resultará más difícil. Es normal. Estás rompiendo conexiones neuronales y patrones establecidos. Esto es incómodo para el cerebro, que lo que quiere es el camino fácil y de menos resistencia. Identifica esa resistencia que puedas sentir como algo positivo que te impulsa hacia delante. Es fácil cambiar tus hábitos si los entiendes y sabes cómo.

A vuestro éxito,

Miguel Franco.

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