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¿Cómo Cambiar Mis Creencias?

Nuestras creencias lo definen todo. Las creencias son el punto de partida para los resultados que acabamos teniendo en nuestra vida. Nuestras creencias pueden impulsarnos hacia arriba y conquistar nuestros objetivos, o tirarnos hacia abajo en nuestro propio infierno.

Quiero hacer este artículo simple, sencillo y fácil de entender. Por eso, no me voy a extender mucho ni a entrar mucho en detalle. Sólo quiero que seas consciente de lo que vamos a comentar.

¿Cómo se forman nuestras creencias?

Los primeros 7-10 años de vida somos una esponja que absorbe absolutamente todo aquello que puede percibir con los sentidos. Somos una esponja y estamos condicionados a la información que ponen en nuestras cabezas desde que nacemos. Por eso, primero estamos expuestos a nuestros padres, familiares, profesores, primeros amigos, etc.

Por tanto, vamos adoptando las creencias que estos grupos nos meten en la cabeza, que no son más que sus propias creencias. Cuando creces y empiezas a tener uso de razón, ya estás condicionado por todas aquellas creencias que te han inculcado desde que eres pequeño en la cabeza.

Un ejemplo sería el tema del dinero. Si has crecido en una familia con un pensamiento pobre sobre el dinero, lo más seguro es que hayas crecido condicionado a pensar de manera negativa sobre el dinero debido a tus creencias. Las creencias que tenemos determinan los resultados que experimentamos en nuestra vida. Podemos creer que somos capaces de ganar esa carrera del sábado y la podremos ganar. O podremos creer que somos muy malos corredores, y perderemos. Es nuestra elección.

Lo que está claro es que las creencias que tenemos provocan los resultados de nuestra vida. Pueden impulsarnos hacia arriba o tirarnos hacia abajo.

Pero, ¿cómo se forman las creencias?

A través del pensamiento. Nosotros pensamos una cosa y la repetición de ese pensamiento, siendo aceptado por nuestra mente consciente, hará que se implante una creencia en nosotros. Esa creencia no es más que conexiones neuronales establecidas y fortalecidas por la repetición de un pensamiento.

Un ejemplo sería en el colegio. A lo mejor cuando eras pequeño suspendiste un examen de matemáticas. Al llegar a casa tu padre te dijo que las matemáticas no parecen ser lo tuyo. Tú ya te vas creyendo eso más y más poco a poco. A la semana siguiente la profesora te saca a hacer un problema a la pizarra, pero como sabes que te han dicho que no eres bueno en mates, harás mal el problema. Por tanto, te bloqueas y los niños se ríen de ti. Por esos tres acontecimientos tú ya te has creído que eras malo en matemáticas. Esa es tu nueva creencia. Por tanto, las próximas veces que tengas examen de matemáticas o tengas que estudiar, no serás capaz de hacerlo de manera efectiva debido a tu creencia negativa.

Las creencias te pueden limitar en cualquier area de tu vida. En tus relaciones, en el dinero, en la salud. Es importante que sepas que las creencias se pueden modificar. Se pueden cambiar.

¿Cómo cambio mis creencias?

Ya sabes que las creencias se forman a través de la repetición. Es así de sencillo. Repites un pensamiento una y otra vez, dándole significado con tus emociones, y conseguirás una creencia.

El primer paso para cambiar esto es darte cuenta de ello. Tienes que darte cuenta de que albergas dentro de ti muchas creencias que ni siquiera son tuyas y que te tiran para abajo. ¿Alguna vez te has parado a pensar en tus creencias? ¿Te has parado a pensar que a lo mejor tus creencias son la cuna de tus derrotas? El primer paso es darte cuenta de que la gran mayoría de tus creencias no han sido elegidas por ti de manera consciente.

Si quieres ser un buen vendedor, tendrás que cambiar tus creencias. ¿Cómo? A través de la repetición de un pensamiento. Las creencias se albergan en la parte subconsciente de tu mente, donde se dictan todas las acciones y comportamientos que llevas a cabo. Es la parte de tu mente donde se hacen las cosas de manera automática, al igual que los hábitos. Si quieres adoptar una nueva creencia con respecto a tu habilidad como vendedor, por ejemplo, tendrás que repetir un pensamiento una y otra vez de que eres un gran y excelente vendedor. La repetición de este pensamiento de manera consciente (mente consciente) afectará a tu mente subconsciente, convirtiendo finalmente ese pensamiento en una creencia.

¿Un poquito más en detalle, por favor?

Por supuesto.

La mente subconsciente no distingue entre una experiencia vivida y una experiencia imaginada. Las conexiones neuronales que se crean a través de una experiencia real y otra imaginada, son exactamente las mismas. Por eso, hay estudios en los que esto está probado. Como un grupo de pianistas practicaron una canción en su cabeza y otros en la realidad, para que las pruebas demostrasen que se habían establecido las mismas conexiones neuronales.

Ya lo dijo Maxwell Maltz en su libro “Psychocybernetics”. La mente subconsciente no distingue entre una experiencia real y una imaginada. Debemos usar esto a nuestro favor.

Es fácil alterar nuestras creencias y establecer creencias nuevas a través de la imaginación. Si queremos ser buenos vendiendo, podremos imaginarnos situaciones en las que hayamos vendido algo de manera exitosa. Al hacer esto, se empezarán a establecer nuevas conexiones neuronales, diciéndole a tu cerebro que eres bueno vendiendo. Al repetir ese pensamiento, conseguirás que esas creencias se vayan fortaleciendo. Recuerda, la mente subconsciente no distingue entre una experiencia real y una imaginada.

Las afirmaciones también es algo extremadamente útil. No quiero entrar mucho en detalle en este artículo, ya que quiero iluminarte tu situación para que tengas claridad con respecto a las creencias. Los personajes más exitosos de la historia practicaban afirmaciones y visualizaban las situaciones que querían que sucediesen. De esta manera, consiguen intervenir y crear nuevas creencias que les permitirán mirar la vida desde otro prisma.

Un último truco…

Utiliza las emociones para crear nuevas creencias de manera más rápida. Estarás de acuerdo conmigo que los recuerdos del pasado que más recuerdas, son aquellos en los que tuviste un grado elevado de una cierta emoción. Ejemplos de esto pueden ser tu primer beso, tu primera comunión, tu boda, tu 18 cumpleaños, etc. Recordamos estos momentos porque los etiquetamos con emociones que fortalecieron ese momento.

Las creencias funcionan igual. Si utilizas las emociones a tu favor, conseguirás fortalecer las conexiones neuronales que crean esas creencias.

¿Cómo hago esto?

Muy sencillo. A la hora de decir tus afirmaciones o visualizar una situación que quieras que pase, podrás incorporar una emoción a aquello que estés afirmando o visualizando.

Si por ejemplo quieres ganar mucho dinero, a la hora de visualizarte con mucho dinero o recibiendo un cheque muy abultado, podrás sentir emociones de felicidad, alegría, agradecimiento, etc. Es tu elección la emoción que le das a ese pensamiento. Trata de que sean emociones constructivas y no dañinas.

Es sencillo cambiar tus creencias si tienes paciencia, dedicación y estás comprometido a hacerlo. Habrá malos momentos, pero es tu elección superarlos. Esto te hará avanzar más rápido hacia tus sueños u objetivos.

A vuestro éxito,

Miguel Franco.

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